
Del desprecio ajeno
¿Se han preguntado para qué alimentamos el cuerpo?
Para que éste pueda incorporar conocimientos día a día, y así nutrir con ellos al alma, la razón y la mente, los cuales perdurarán más allá de la muerte del cuerpo.
Pues bien, ¿por qué dejamos que la hambruna prive del conocimiento a tantas personas alejadas de nosotros?¿y por qué lo hacemos con las cercanas?
Las razones son muchas.
Maldigo la preciosura vocal de un murciélago cuadripléjico.
Lieben,leben, lieben.
Lieben,leben, lieben.

1 comentario:
Es dificil comentar en un articulo como este.
Porque creo que todos nos sentimos tocados en algun punto, porque quien no dijo alguna vez "que asco... " cuando nos dieron algo de comer que no nos gustaba, o quien no se da el lujo de no comer determinadas cosas.
Sin embargo hay gente que mataria por una racion, por mas pequeña que sea, de comida.
Hay niños que no pueden jugar, que no pueden leer, que no se rien, que no tienen una cama, o una vivienda digna que los espera al final de una jornada de juego, que no les importa la marca de ropa o de zapatillas...
Y nosotros tan disconformes siempre, desagradecidos y ambiciosos.
Buena tu idea lu. Besitos.
Rezo a Dios para que podamos ser "CONCIENTES DE NUESTRA INCONCIENCIA".
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